‘Jack el Cazagigantes’: Un difuminado cuento de hadas

En una noche llena de truenos y centellas, un pequeño niño escucha con atención el cuento que su padre relata. Hubo una vez un tiempo en que unos monjes trataron de alcanzar a Dios, para lograrlo crearon unas habichuelas mediante magia negra. Al plantarlas, creció una enredadera gigante que llegó a  tocar el cielo.Cegados por la ambición, los monjes escalaron aquella gran planta.

Una vez en la cima, los monjes descubrieron que no habían llegado al cielo sino a una tierra llena de atemorizantes gigantes. Los colosos pronto tomaron prisioneros y encontraron que el sabor de la carne humana era delicioso. Esto los llevó a invadir el reino de los humanos.

Pero no teman mis pequeños, el magnánimo y venerable Rey Erik instruyó a los monjes para que fabricaran una corona con el corazón de uno de los gigantes. Así, él pudo controlarlos y recluirlos de nuevo, a la espera de que alguien llegara a restaurar la conexión entre ambos mundos.

Jack el Cazagigantes (Jack The Giant Slayer, 2013) es la más reciente obra de Bryan Singer (la trilogía de X-Men, Superman regresa, Valkiria), en ella el director se une al pequeño boom que recorre el cine, en especial Hollywood: la reinvención del cuento de hadas. Esta moda incluye tres versiones de Blancanieves con Mirror Mirror de Tarsem Singh; Snow White and the Huntsman, Rupert Sanders; y Blancanieves, Pablo Berger; Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas, Oz, el poderoso; Alicia en el país de las maravillas y las próximas versiones de La Bella y la Bestia y Cenicienta -aunque ésta llevará por nombre Maléfica y se enfocará en la villana-.

En esta moda por reinventar el cuento de hadas hemos tenido de todo un poco. La película del director español  Pablo Berger y Oz, el poderoso de Raimi los puntos más altos y Hansel y Gretel, que inexplicablemente ya recaudó más de 200 mdd, el más bajo. Jack The Giant Slayer es más bien un punto medio insertado como un mero ejercicio genérico.

Más que una reinvención, la cinta es una actualización del clásico de Jack y las habichuelas mágicas. El cuento ha tenido ya otras adaptaciones, recuerdo con cariño esa donde aparece el ratón más famoso de Disney: Mickey and the Beanstalk (1947).

Bryan Singer nunca ha sido el director más revolucionario hoy día, pero sí sorprende que se le hayan acabado los ases bajo la manga después de sentarse detrás de la cámara en el cierre de la trilogía de los X-Men y en Superman Returns. El director se dedica a hacer su chamba y nada más, actitud que parecen compartir los actores.

Nicholas Hoult (A Single Man, Mi novio es un zombie), de femenina presencia y lleno de ingenuidad, se encarga de protagonizar al inesperado héroe que el reino desesperadamente buscaba, uno capaz de conquistar el corazón de la princesa (Eleanor Tomlinson) con una sola mirada.

Como parte de las actualizaciones del cuento, vemos a nuestro protagonista envuelto en un doble triángulo amoroso: en primera instancia, con el malvado Roderick (Stanley Tucci), elegido por el rey para despojar a la heredera, y posteriormente con Elmont (Ewan McGregor), líder de la guardia real. Ambos conflictos están metidos con calzador y como recursos narrativo, a ratos, lucen desaprovechados, como si hoy día fuera obligatorio ofrecer a los preadolescentes una trama en la que chica que debate entre dos corazones.

El guión de Darren Lemke, Christopher McQuarrie y Dan Studney es, en parte, culpable del poco desarrollo que tienen los personajes, pues no van más allá de formar parte de algunos trazos esquemáticos o de ser muy simplones. Tomemos como ejemplo al villano encarnado por Stanley Tucci, quien sólo es malo por ser malo. Él ya controla el reino y va a desposar a la princesa, su sed de poder termina por ser maniqueista, sin matices.

Jack el Cazagigantes se ve afectada por el bajo presupuesto. Los gigantes lucen falsos en todo momento y ostentan personalidades esquemáticas, incluso étnicas. Su existencia parece reducirse a decir Fi Fa Fo a cada provocación. Al verlos, no extraña que la cinta haya sido suspendida en diversas ocasiones y condenada a estrenarse antes de las vacaciones de primavera. Asimismo su falta de definición le cobra factura, pues no es una película sólo para niños ni una exclusiva para adolescentes ni un filme de acción. Y podríamos seguir así todo el día.

 Por Rafael Paz (@pazespa)

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