‘Golpe y fuga’: Una película entre cuates

Charlie Bronson intenta empezar de nuevo y llevar una vida lo más normal posible al haber sido reubicado por el programa de protección de testigos tras testificar en contra Alex Dimitri y su banda de asaltabancos. Cuando Annie, su novia, recibe la oferta de trabajo de su vida, Charlie decide arriesgarse y romper las reglas del programa para llevarla hasta Los Ángeles a su entrevista.

Gil, el ex novio de Annie, en un ataque de celos al ver que se van juntos, contacta a Dimitri y pregunta dónde puede encontrar a Charlie, lo que el delincuente ve como una oportunidad para ajustar cuentas.

El aparentemente sencillo viaje que la pareja debe realizar a Los Ángeles en búsqueda del éxito profesional termina por convertirse en una  persecución donde tendrán que escapar de los federales, del agente de libertad condicional, del ex novio de Annie y de la gente de Dimitri.

Dax Shepard (sí él, el ayudante de Ashton Kutcher que en las primeras temporadas de Punk’d rogaba por protagonismo dentro del programa) lleva a la pantalla una especie de comedia romántica de acción que es demasiado monótona para ser una comedia romántica y demasiado plana para ser una película de acción.

El personaje de Charlie tenía todo para ser el típico héroe de acción, sabe pelear, manejar, utilizar armas y, a pesar de tener un oscuro pasado, tiene carisma y personalidad; pero Shepard no logra transmitir todos esos elementos e interpreta a un personaje que parece que a lo largo de la película estuviera ido.

Bradley Cooper, por otro lado, tampoco logra que por lo menos su nombre pese en la película. Su actuación como Dimitri no tiene nada de relevancia (más que esas rastas güeras con las que sale) y seguramente será una de esas interpretaciones que pasarán con más pena que gloria y será uno más de los muchos baches que ya tiene y que seguramente tendrá a lo largo de su carrera.

Tom Arnold debía ser el encargado de darle el toque cómico a Golpe y fuga (Hit and Run, 2013) como Randy, el torpe agente de libertad condicional de Charlie que parece ser experto en chocar y voltear autos, además de tener la mala costumbre de hacer que su pistola se dispare accidentalmente. Efectivamente logra sacar un par de risas en algunas escenas, pero en general su participación es bastante molesta y realmente no aporta nada interesante.

De lo poco que se le podría dar mérito a esta película es el esfuerzo que Shepard hizo para filmarla, ya que al contar solamente con dos millones de dólares de presupuesto, utilizó todos los recursos que tenía a su alcance para su realización; el Lincoln Continental que maneja es el suyo, Kristen Bell es su novia en la vida real, él mismo la hizo de stunt en las secuencias de acción; además de haber sido el guionista, productor, actor y codirector al lado de su amigo David Palmer.

Hit and Run es una de esas películas que, si hubieran definido desde un principio lo que se quería hacer, seguramente habría terminado por ser una película independiente decente, pero al intentar mezclar al mismo tiempo acción, comedia y romance, además del afán protagónico de Dax Shepard en prácticamente toda la cinta, al final quedó un extraño híbrido sin pies ni cabeza que formará parte del montón de películas de acción fallidas que últimamente les ha dado por hacer.

Por Luis Arredondo Oro

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