GIFF | Club Internacional Aguerridos, el punk no está muerto

En Club Internacional Aguerridos (2019) –o C.I.A.–, el director Leandro Córdova decidió hacer un falso documental, filmado en blanco y negro, y contado al revés para adentrarnos en la escena underground del punk en el México de los años 90 desde la mirada de un joven privilegiado que se enamora del estilo valemadrista de vida de un grupo de “punketos” a los que decide unirse.

Nicolás (David Calderón) es un güero con una vida cómoda que muchos envidiarían, pero algo en su rutina diaria está mal y esto queda en evidencia claramente cuando comienza a filmar una película sobre una pandilla de punks que no siguen las reglas y hacen lo que quieren. Él inmediatamente se siente atraído al líder del grupo y poco a poco pasa de ser un espectador que simplemente está ahí para documentar, a ser parte de ellos y adoptar su modo de vida.

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Con una buena fotografía y actuaciones creíbles –en su gran mayoría son verdaderos punks sin experiencia actoral–, Leandro Córdova y su equipo logran reflejar a la perfección cómo fue parte de la década de los 90 para cierto sector que suele ser ignorado por la sociedad. Lo que tenemos aquí es realismo puro, sin caer en prejuicios ni en clichés y respetando la esencia de bandas que han dejado su huella como Los Panchitos, Mierdas Punks y Sex Pitufos.

Esta cinta retrata la miseria, pero también la diversión que puede haber estando en ella, muestra crímenes que a pesar de su grado de violencia poco tienen que ver con los actos violentos que hoy son el pan nuestro de cada día en el país. Se trata de un filme lleno de nostalgia para bien y para mal, y que, al igual que sus protagonistas, no tiene ningún pudor. Es una película rasposa, honesta y entretenida por cuyos personajes es fácil sentir empatía.

Club Internacional Aguerridos es un título que poco tiene que ver con lo que se hace actualmente en el cine mexicano, es un intento loable por hacer algo diferente y aunque no es una película perfecta, sí es una con varios elementos destacables. Vale la pena entrarle a esta producción para ver algo distinto. Quizá no es para todo público, sin embargo, si como espectadores nos quitamos los prejuicios podemos entender mejor cuál fue la intención de hacerla cómo la hicieron.

Por Jonathan Eslui (@JonathanEslui)

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