FICUNAM | ‘Stella Cadente’: La brecha fugaz

Fue con gran pesar entre la comunidad cinéfila hispana que llegó la noticia del cierre de la productora del cineasta Luís Miñarro, quién había siempre traído a las pantallas visiones e historias fílmicas novedosas como la socarrona El muerto y ser feliz (2012), además de involucrarse en la realización de autores consagrados como Lisandro Alonso, Apitchapong Weerasethakul y el titán portugués Manoel de Oliveira. Resulta dolorosamente adecuado entonces, el título de su opera prima, el filme Stella Cadente (2014), estrenado en el Festival de Rotterdam del año pasado.

Retratando con decadente opulencia y fuertemente inspirado por el lenguaje y ritmo cinematográfico de los años 70, Miñarro presenta una inesperadamente juguetona versión de la historia de Amadeo de Savoy, Duque de Aosta, electo por la Corte Española en 1870 como Rey de España. El filme sigue sus tres breves años como Rey de España que habrían de quedar como un pie de nota de apenas dos renglones en los libros de historia españoles. Miñarro presenta este período con sofisticado fetichismo y romántico preciosismo a manera de cuadros de gran belleza y rigor.

El filme presenta a Savoy, interpretado con bufonesca dignidad por el actor Àlex Brendemühl (Wakolda: El médico alemán, 2013) como un hombre atrapado, no solo en el aspecto político, sino también en el moral y el sexual. Acusado de corrupto y sin contar con el apoyo ni de su Corte ni de su pueblo, el fugaz rey también vive un agobiante matrimonio con Maria Vittoria (la gran actriz Bárbara Lennie de Magical Girl) al tiempo que siente una fuerte atracción erótica por su asistente (Lorenzo Balducci).

Tal como un filme de Visconti, Fellini o del mismo De Oliveira, particularmente Os Canibais (1986), Stella Cadente o “estrella fugaz” es un filme de sofisticadas disonancias entre un romanticismo clásico y un disruptiva modernidad, haciendo rupturas inesperadas en el ritmo, digresiones, siendo conservadora por momentos para después romper en coqueto baile sesentero, como la fantástica escena en la que después de leer la carta de despedida de su deleznable esposa, Savoy comienza a bailar como corista al ritmo de I Only Want to Be With You, una rosa balada de Dusty Springfield.

Alegoría, revisión y homenaje fílmico, Stella Cadente es lo suficientemente atractiva desde el punto de vista formal para subsanar sus deficiencias en ritmo y estructura narrativa, por lo que esperamos que la carrera cinematográfica del prolífico Miñarro, sea como productor o cineasta, no sea tan fugaz como cualquier fenómeno meteorológico.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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