El cuarto día de la décima edición del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM) estuvo marcada por la historia de una pirata enamorada, la de un joven incapaz de tomar una decisión para su futuro y un grupo de perros callejeros herederos de las bestias que dieron vida al programa espacial soviético. Les contamos…

Anne de las Indias (Anne of the Indies, 1951)
Dir. Jacques Tourneur
Sección: Retrospectiva Jacques Tourneur

Muchos de los personajes en la filmografía de Jacques Tourneur deambulan por la vida sin poder controlar las acciones que les rodean, deseosos de imponerse no logran sino fracasar en el intento. Pensemos en la protagonista de La marca de la pantera (Cat People, 1942), que teme actuar y desatar la maldición que corre por sus venas, al tiempo que su inacción no hace sino terminar de alejar a su marido ojo alegre.

Anne Providence (Jean Peters), la Capitán del Reina Saba, parece tener todo bajo orden en la cubierta de su navío. Sus hombres la respetan como si se tratara del mismísimo Barbanegra (Thomas Gomez), su mentor, y la marina británica la mantiene como una de los criminales más buscados. Sin embargo, la aparición de LaRochelle (Louis Jourdan), un sospechoso prisionero de los británicos, provocará en Anne un sentimiento nunca antes experimentado, el amor, y desdibujará el tenue equilibrio en que vive la Capitán.

Tourneur, trabajando un guión por encargo, hace de Anne una abrasiva presencia, incapaz de contener su atracción por LaRochelle y, posteriormente, un alma lastimada apta de odiar con la misma intensidad. Anne, a pesar de la bendición de Barbanegra, debe comportarse como un hombre para sobrevivir en altamar y mantener controlada a su tripulación. Enamorarse significa mostrarse débil y “comportarse” como mujer, aunque en esta faceta sea rechazada por otras de su género. Anne vive entre dos mundos incapaz de ocupar plenamente uno de ellos, está condenada, como la protagonista de Cat People, a consumirse en su imposibilidad. (Rafael Paz/@pazespa)

Perros espaciales (Space Dogs, 2019)
Dir. Elsa Kremser & Levin Peter
Sección: Atlas

Mientras los estadounidenses utilizaban chimpancés para experimentar y avanzar en la carrera espacial, los soviéticos hicieron lo mismo pero con perros callejeros. Este dato histórico sobre los primeros animales astro/cosmonautas parece ser el punto de partida para Elsa Kremser y Levin Peter, guionistas y directores de Perros espaciales (Space Dogs, 2019). A través de imágenes de archivo y una intermitente narración en off que nos cuenta la anécdota espacial, la dupla busca, durante 91 minutos difíciles de ver, entramar la historia de Laika (y otros animales puestos en órbita) con la cruel realidad de varios perros callejeros que viven, o vivían, tal vez, en el Moscú actual.

Bajo un profesional principio de no intervención durante la filmación, la cámara que siguió a los perros moscovitas intentó permanecer ajena a lo que sucedía frente a ella. Sin embargo, el resultado final en la pantalla es una incómoda cercanía a la lucha de estos animales por sobrevivir un día más; una interacción tan incómoda que es casi imposible no sentir, sobre todo en los momentos más explícitos de la película, que nosotros en la sala también somos responsables, indirectamente, del dolor y la muerte frente a nosotros, sin el reconfortante filtro de la ficción al que podemos estar muy acostumbrados.

En estos tiempos en los que el sufrimiento animal es un tema relevante y al mismo tiempo sensible para muchos, las dudas e interrogantes sobre la premisa de esta propuesta cinematográfica intentan mitigar la crudeza de las imágenes, que reverberan en nosotros al salir de la sala. ¿Por qué los soviéticos eligieron perros callejeros y no chimpancés? ¿Por qué resultaron ser mejores sujetos de prueba? ¿Por qué algunos de ellos fueron capaces de sobrevivir? ¿Por qué los perros, para bien o para mal, insisten en permanecer a nuestro lado? La respuesta es la que, tal vez, Space Dogs trata de mostrarnos: así fue y es así porque no hay espíritu más dispuesto en la Tierra que el de un perrito. (Leslie Solis/@leslie_solis)

Días de invierno (2020)
Dir. Jaiziel Hernández
Sección: Ahora México

Nestor (César Ramones) piensa todos los días en dejar Saltillo, su ciudad natal, pero algo lo detiene. A veces es el deber que siente para con su madre, después de todo es el único de sus hijos que no cruzó la frontera. Puede que sea su novia, con quien planea tener un futuro más por inercia que por deseo. O su mediocre trabajo como encargado nocturno de un hotel en la ciudad, en el que apenas se asoman un par de clientes. Nestor quiere irse, pero no se decide.

La ópera prima del cinefotógrafo Jaiziel Hernández nos transporta al noreste del país (una geografía poco visitada por el cine nacional), a un paisaje de apariencia imperturbable, justo como aparenta ser el protagonista de Días de invierno. Nestor no es sino uno de los miles de jóvenes de su generación decepcionados por su situación (social, financiera, educativa) sin muchas posibilidades a futuro de modificarla.

En el fondo, el protagonista parece saber cuál es la elección que ha tomado, pero el miedo lo congela y parece enraizarse más en el lugar. Jaiziel intenta resolver a lo largo de la película un viejo problema matemático sobre un lobo que intenta escapar de dos perros, las muchas soluciones que se le ocurren terminan con el animal salvaje en las fauces de los canes. Como el lobo, Nestor debe tomar su camino para evitar el calmo encierro de la inercia. (@pazespa)

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