FICM | ‘West of Memphis’: Clases de derecho y convicción para cinéfilos

Como parte de la selección para la Ciudad de México de la última edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), se proyectó el documental West of Memphis, segundo trabajo de la cineasta Amy Berg, quien sigue de cerca el caso, para algunos ya conocido –hay dos filmes anteriores a éste y hay también una fuerte relación con celebridades internacionales–, que sucediera en 1994: tres adolescentes habían sido encontrados culpables de un asesinato de tres niños menores en una especie de culto satánico.

Este tipo de documentales no llegan a tener mucho eco fuera del círculo común de los implicados o es visto por azar. De alguna manera no es una película hecha para entretener, sino que funciona a niveles, digamos, más sociales, en donde los criterios cinematográficos pueden quedar un tanto de lado.

West of Memphis puede bien ser un documental que tenga mayor resonancia en la televisión, y no lo digo despectivamente, ya que suceden dos cosas: el documental está bien contado, bien narrado, pero en sus lógicas no tiene nada que no esté fuera de una producción de la BBC o de National Geographic. Dos horas y media me parecen excesivas para la sala para un trabajo como éste.

Amy Berg sigue un proceso de más de diez años, en el que muestra todos los baches de evidencias que había en un proceso legal. El caso tuvo resonancia en la conciencia de muchas personas, que se movilizaron para ayudar a que se hiciera justicia. Al final, el documental evidencia los prejuicios y errores de un sistema jurídico y penal de cierta zona de Estados Unidos, que empata con cualquier otra historia similar en cualquier parte del mundo. Como menciona uno de los protagonistas de, este sí, drama de la vida real: “este caso no tiene nada de extraordinario, sucede con mayor frecuencia de la que imaginan”.

La película no resta de una sensibilización con las causas civiles, y muestra todas las aristas del conflicto, en donde el caso goza de la repercusión suficiente como para que personalidades como Eddie Veder de Pearl Jam o el cineasta Peter Jackson participen de ello, y nos muestra también cómo en ocasiones muy excepcionales, la constancia en la lucha brinda frutos.

Al final creo que el público espectador no tan habituado a los documentales largos de temática y tratamiento específicos, puede no tolerarlo demasiado y no verlo en su justa dimensión, al final de cuentas es el registro de un proceso legal lleno de evidencias, normas, investigaciones y glosa legal, en la que uno ve de forma ilustrada sus normas y lógicas.

Sin embargo creo que hay un público que gusta demasiado de ver cómo se resuelven casos en la pantalla, más en televisión creo yo, y que de alguna manera u otra estas producciones funcionan para conocer y sensibilizarnos o hacer conciencia sobre lo que está sucediendo en otras partes del mundo.

 Por Ricardo Pineda (@RAikA83)

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