FICM | ‘Mapa a las estrellas’: El veneno oculto de Hollywood

Al ser Los Ángeles la sede de la capital del entretenimiento y el showbusiness de Hollywood, es inevitable relacionarla también como el lugar en el que la fama es lo que más respiran las personas a las que se les conoce como “celebridades” dentro y fuera de sus fronteras. Esta misma es capaz de enfrascarlas en el pináculo de sus carreras profesionales y en el “boca en boca” de la anónima audiencia, pero también puede ser perjudicial para sus vidas privadas.

En Mapa de las estrellas (Maps to the Stars, 2014), David Cronenberg se atreve a sumergirse en ese mundo tan exclusivo y adulador con tres historias que se interrelacionan entre sí de manera sutil. Agatha Weiss (Mia Wasikowska) es una joven que regresa a Los Ángeles después de salir de una institución psiquiátrica en busca de reiniciar su vida fuera de sus muros, incluyendo en el camino un romance con un chofer aspirante a actor (Robert Pattinson). Benjie Weiss (Evan Bird) es un joven actor, estrella de cine adolescente que lidia con los gajes de la fama. Havana Segrand (Julianne Moore) es una veterana actriz en declive profesional que está obsesionada con el papel de juventud que volvió famosa a su madre.

Cronenberg muestra una turbiedad emocional que aqueja a las figuras principales del relato: Agatha deformada física y espiritualmente por un accidente relacionado con el fuego; Benji transita de la infancia a la adolescencia en una familia igualmente famosa que él, y la propia Havana, que busca el estelar en una película sin importar lo inadecuado que resultaría por la marcada diferencia de edades entre ella y el rol a interpretar.

Pretende ser comedia mezclada con la tragedia, pero la aparente burla al estilo de vida de las celebridades y la banalidad es una ponzoña deliberada y sombría, cabalmente recreada en las clases de yoga de las actrices, las comidas en lujosos restaurantes, las fiestas en los antros de moda, el modus operandi de la industria cinematográfica, el desenfreno del sexo y las drogas y los estándares del star system.

El desplome y los demonios gestados en una paulatina metamorfosis en la psicótica Spider (2002), la calculadora Cosmópolis (2012) y la analítica Un método peligroso (A Dangerous Method, 2011) también hace lo suyo no únicamente en la filmografía de David Cronenberg sino también en el guion de Bruce Wagner, que diluye la propia oscuridad en Hollywood conforme avanza el relato y la plasma en la psicología de los involucrados. Todos ellos están envueltos en una respectiva red de problemáticas familiares disfuncionales que provocarán que caigan en una espiral de transformación, una que resultará siendo evidente por la suma de los sucesos en su entorno: Agatha por el rechazo a causa del pasado, Ben y Havana por la “persecución” de fantasmas que determinarán sus acciones.

Tantas capas entre sí, entre la supuesta tragicomedia, la disfunción familiar que mostrará una mayor crisis de lo que aparenta y la fantasmagoría la vuelven un poco “embrollosa” al momento de intentar definir qué es lo que realmente busca retratar sobre la “escena hollywoodense”, además de intuirse el inevitable desenlace que tendrá a causa del drama en familia. No obstante, la dirección del canadiense guía al elenco a estar a la altura de tal repulsión. Sobre todo Julianne Moore. No sólo es narcisista, también es inestable emocionalmente, despiadada y cruel como la actriz que se resiste a la vejez y que a costa de lo que sea buscará obtener el papel de ensueño, logrando una actuación digna de ovaciones en pie.

Mapa de las estrellas tiene en su expansivo firmamento un cinismo intrínseco y un tanto grotesco de la industria más famosa de la meca del cine a través de la usanza de David Cronenberg, exponiendo un lado oscuro que consume a sus participantes y un fuego accidental que los une. Un Hollywood que muchos quieren esconder y que tanto atraerá como disgustará.

Por Mariana Fernández (@mariana_ferfab)

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