Ordeñar la historia: Jonathan Raymond sobre First Cow

Ante el estreno First Cow en la Ciudad de México, después de un amplío y exitoso recorrido por los festivales tras su estreno en el Festival de Cine de Nueva York en 2019, tuvimos la oportunidad de conversar con el escritor Jonathan Raymond, autor del libro y co-guionista de la película sobre distintos temas que circulan en la misma, muchos de los cuales extraen tanto de la Historia y mitología particular de Estados Unidos como lo que un diligente y paciente granjero puede obtener de una apacible y generosa vaca.

Butaca Ancha (BA): Me gustaría empezar por la importancia que tiene Oregon, es un espacio fundamental para el trabajo que haces con Kelly Reichardt, ¿qué particularidad tiene la región para ustedes?

Jonathan Raymond (JR): Básicamente porque Oregon es una las cartas que me tocaron. Nací en California pero crecí en Oregon, fui a la escuela aquí. Pienso que los escritores dan testimonio de lo que pasa en su traspatio, en el de sus amigos, vecinos, conocidos. Prefiero escribir de forma regionalista, pudo ser la CDMX y me interesaría de la misma forma. Creo que todo el mundo tiene increíbles historias e imágenes, entonces es difícil no encontrar material.

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BA: Entonces habría que encontrar la historia de los lugares en los que nacimos o vivimos, más que la historia particular de uno específico.¿ Dirías que tu interés nace de esta necesidad de hallar las historias y antecedentes regionales para apropiarse de ellos de alguna forma?

JR: Me interesa la historia de un lugar siempre y cuando se mantenga al lugar mismo en el centro. Esos lugares tienen conexiones con temas más grandes, particularmente en Estados Unidos y su mitología local, temas como el nacionalismo, globalismo, raza y clase, pero para mí es importante contarlos desde el suelo y hacia arriba. Me causa curiosidad como esas historias cruzan cierto paisaje, lo cual termina siendo una ventana hacia temas más amplios, temas que quizá suceden también en otras partes del mundo de diferente manera, tanto en el pasado como en el presente, pero tomo notas desde la ventana de mi casa.

BA: ¿Qué piensas de este encuentro entre el pasado y el presente? Pensando específicamente en Meek’s Cutoff (2010) donde varias críticas y comentarios buscaban cierto paralelismo entre Steven Meek y George W. Bush. ¿Hay algo de ese ánimo presente en First Cow?

JR: Mucho de ello me remonta a mi cuarto año de educación primaria, en clase de historia donde nos hablaban de los grandes asentamientos en el oeste, la colonización blanca y todo ello como el inicio de la sociedad estadunidense. Incluso recuerdo las palabras “Destino Manifiesto”, el nombre que se le daba a ese momento en la historia de Estados Unidos, cuando toda la cultura de los colonos se expandió al resto del continente, recuerdo pensar en ese entonces: ¿Destino Manifiesto? ¡Eso no suena nada bien! Suena bastante jodido. No tenía que ser de esa manera y esa historia no reflejaba de ninguna forma la vida que veía frente a mí, en cuestión de historias que venían del sur o historias que venían de Asia. Hay maneras radicalmente distintas en las que la gente se congregó en la costa oeste del continente americano a la que cuenta la historia oficial.

Para mí, Meeks Cutoff era un claro intento de cuestionar esa narrativa pionera y desmenuzar mucha de su mitología al igual que en First Cow, que tiene lugar incluso antes de que existiese un sentido de nación en Oregon. En aquel tiempo había nativos que vivían aquí desde hace muchos años y que eran maravillosamente diversos con personas que venían de China, Hawai, España o Rusia, congregándose para el intercambio de pieles y creando una suerte de sociedad precosmopolita a orillas del río Columbia y esa es precisamente la Historia que no veo que se cuente en la vida pública estadunidense. No se tiene una idea del inicio de la cultura en la costa oeste y esta es precisamente la génesis de una identidad nacional y que no se adhiere a lo que la gente muchas veces asume.

BA: Es como leer la “Historia” de otra forma a la usual, no idealizando, simplificando o reduciendo dicha Historia a eventos, ideas o momentos específicos. Eso tiene un vínculo muy solido con la forma en la que tú y Kelly trabajan. No son guiones especialmente interesados en eventos, anécdotas o una narrativa “tradicional”, sino que se interesan en mostrar aspectos cotidianos y cómo la gente reacciona a estos grandes eventos históricos desde su lugar y no desde el anonimato colectivo. Se suele reducir la Historia a una sucesión de hitos, pero no cómo nosotros incidimos en ella y eso tiene un lugar predominante en First Cow, donde el foco está puesto en las relaciones, particularmente en las de amistad ¿Podrías hablarnos un poco sobre eso?

JR: Kelly y yo desconfiamos de las ideas abstractas o las grandes teorías de las cosas. Nos gusta basar la historia de la película en personas específicas, personas que conocemos o que hubiéramos querido conocer. Las experiencias que tienen no son necesariamente experiencias con las que tengamos familiaridad, pero sus experiencias surgen de otras personas que sí conocemos, así que todo tiene que ser “probado” contra lo real. Por eso estamos mucho más interesados en esos pequeños detalles de la gente y su vínculo con los grandes eventos de la historia. Específicamente en First Cow, que es una historia de amistad, el libro también giraba sobre eso y para nosotros, de manera contraintuitiva, hacer algo durante la era de Donald Trump que fuera gentil y que fuera sobre algo que nos gusta, funcionaría para contrarrestar todo el sinsentido fascista que se desenvolvía alrededor nuestro. Nada que pudiéramos decir cambiaría la opinión de nadie, queríamos crear un mundo que diera algo de alivio y encontrar alguna idea sobre algo que nos gusta, queríamos estar rodeados de personas que nos agradan y situaciones que también nos agraden, ese era el objetivo.

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BA: La adaptación del libro, que es también de tu autoría, no es literal, sino que toma el texto como un punto de partida para crear la película. Esa quizá sería la relación ideal entre un libro y su adaptación fílmica, no tanto una reproducción sino una expansión de los temas o personajes que están en sus páginas. ¿Cómo fue este proceso con Kelly?

JR: Fue maravilloso. Queríamos adaptarlo desde hace tiempo pero era demasiado grande, demasiado épico para los recursos de Kelly o incluso sus intereses. Pasa demasiado en esa novela a comparación de las películas de Kelly, así que sabíamos que queríamos encogerlo. En la novela el personaje de Cookie llega a Oregon y se hace amigo de alguien ahí, eso tiene vínculo directo con otra historia de amistad en la época contemporánea, pero decidimos enfocarnos en la historia de los 1820’s. En el libro, Cookie y su amigo idean un esquema para obtener dinero que los lleva hasta China. Hay una parte significativa del libro que se desarrolla allá y eso no está en la película, pero entendí que los temas de amistad, intercambio global y capitalismo eran el motor del libro y podrían ser configurados de otra forma y pensamos en invertir la situación, ¿qué tal si en lugar de llevar a Cookie algo hacemos que esto llegue a él? En la lógica de esta circulación global de bienes y personas. Entender la novela de esta forma fue una de esas cosas mágicas como la manera en la que la vaca se convirtió en algo tan importante y una vez que llegamos a ella y vimos hacia donde nos dirigió nos dimos cuenta que estábamos siguiendo los temas e ideas del libro. Cosas así no se pueden planear, pero se había hecho tanto trabajo previo, que la vaca simplemente se manifestó de forma mágica.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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