Diarios del GIFF: ¿qué es X Japan y cómo se come?

Fue un día lleno de alfombras rojas y música en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés). Las seguidores de X Japan comenzaron a recorrer las calles de la ciudad desde tempranas horas a la espera de ver a su ídolo: Yoshiki Hayashi. Sin embargo, el cine fue, como todos los días, el platillo principal del festival.

El día abrió temprano con otro tipo de ídolo musical. Uno más vernáculo, cercano a nuestras raíces. El documental El charro de Toluquilla narra las andanzas (más de 4 años de filmación) de Jaime García, un cantante del estado de Guadalajara. La película se inscribe en la reciente tradición del cine documental mexicano donde un personaje lleno de carisma termina con ser la oferta más grande de su narrativa.

Ahí están los ya clásicos momentos de reflexión sobre su entorno, la manera en que enfrenta sus propias manías o problemas (es mujeriego y portador del VIH), sus ratos de redención (quiere casarse con la mujer que le dio una hija) y la demostración de su muy mexicano comportamiento (“Yo el Sida me lo paso por los huevos). Esa primera media hora donde parece existir la intención de desmitificar al charro mexicano, no pasa de eso, de apariencias.

La cámara sigue, filma y poco explica. Aunque esa parece ser su intención. Llevarle al mundo la figura de este hombre, este charro a caballo con agujeros en el sombrero que todo lo puede. Su estampa quedará para la posteridad… o algo así.

Siguiendo como los documentales, We Are X de Stephen Kija busca ser un retrato totalizador del grupo (al parecer hiperfamoso en su isla y fuera de ella) X Japan y, sobre toda las cosas, de su líder/guía/compositor Yoshiki Hayashi.

Kija aprovecha los trucos clásicos del documental de rock para contar la historia de la agrupación. Desde la entrevista confesión, al close up cuando el compositor habla sobre su traumática vida (tres personas cercanas a él, se quitaron la vida). Sin olvidar, claro, ese collage de fanáticos perdiendo los estribos al ritmo de su música.

Un acercamiento clásico y ausente de problemas. Los seguidores de X Japan quedarán contentos y los que no, podrán echarse un clavado al documental para conocerlos sin la preocupación de resultar aburridos.

La jornada cerró con una extraña cinta sobre el amor y sus engaños o atrevimientos. Aloys, firmada por Tobias Nölle, es un thriller fantástico sobre un investigador que disfruta de espiar a otras personas, hasta que un día una anónima mujer comienza a chantajearlo con el material que hurtó de su oficina.

De esa manera inicia un juego de apariencias que, de manera torcida, conduce a una relación amorosa y platónica, porque la única conexión entre los involucrados es una línea telefónica. Son dos almas en pena, inseguras de sentirse amadas al extremo de que el contacto real les perturba.

Las ideas de Nölle sobre la inseguridad de cualquier persona (y el miedo a equivocarse) ante una futura relación amorosa lo colocan en ligas similares a las de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y Anomalisa (ambas conectadas por Charlie Kaufman). Si la última media hora se convierte en una sinfonía de abigarrado sin sentido, quizá se deba a que “en el amor, soy un idiota y he sufrido mil derrotas”.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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