De oficio y arte, guionista: las 5 imperdibles de Garciadiego

El arte que trasciende suele ser una cuestión muy particular y personalísima. Incluso el arte más “social” y masivo encuentra su sello distintivo en la impronta estilística del creador. Las duplas casi no se dan, aunque si bien existen en cantidad son pocas las ocasiones en las que éstas destacan en su disciplina respectiva.

En el cine, las cosas son un tanto distintas, si se quiere, viéndolas desde el punto de vista colectivo: una película es un trabajo en equipo, sí, pero detrás de todo cine de autor la obviedad del orquestador destaca. No obstante, históricamente, las mejores películas de un director que trasciende tienen tras de sí un engrane que debe ser infalible: el guionista.

Arturo Ripstein, amado y odiado en mismas proporciones, ha dejado huella en la cinematografía mexicana, en buena medida por la confección de sus producciones, derivadas de un guión sólido y contundente. Quien ha estado detrás de las mejores películas de Ripstein es una mujer, quien ha sido no sólo su compañera cinematográfica, sino también sentimental. Nos referimos a Paz Alicia Garciadiego, quien durante estos días está siendo homenajeada con una retrospectiva en su honor en la Cineteca Nacional.

El trabajo de Garciadiego, al igual que el de su marido (aunque tal vez, y sólo tal vez, en menor proporción) ha sido alabado y vilipendiado con la impronta de la irregularidad en el trabajo final. En su retrospectiva, la Cineteca tuvo a bien curar los 14 filmes en los que la escritora ha participado y le merecieron la Medalla Salvador Toscano 2014.

En Butaca Ancha nos dimos a la tarea de examinar uno a uno esos trabajos para recomendar cinco trabajos imperdibles de la guionista mexicana, quien expresara hace unas cuantas semanas: “Pocos, muy pocos quieren ser guionistas y punto. Yo soy una de esas. Y quiero ser guionista porque creo fundamentalmente que el cine es arte y, por ello, la escritura del guión no puede ser un oficio mercenario y obscuro”.

  • El imperio de la fortuna (1986)

Sin duda una de las mejores adaptaciones de Rulfo al cine, si El imperio de la fortuna es un dramón que no cansa en sus 130 minutos, es por el ritmo y sus cruentos y formidables diálogos. Esta fue la primera mancuerna entre Ripstein y Garciadiego. El imperio de la fortuna incluso trae mayor realismo e identidad que la versión filmada por Roberto Gavaldón en 1964, titulada El gallo de oro. Aquí hay elementos que serían la marca de la pareja cinematográfica: miseria, podredumbre humana, sordidez y desdicha. No por nada se llevó ocho premios Ariel a la bolsa.

  • Principio y fin (1993)

El trabajo de Garciadiego en Principio y fin está tan meticulosamente cuidado en la confección de sus personajes, que no hizo falta demasiados artilugios para crear una historia contundente sobre las miserias de la clase media mexicana. Un dramón de dolorosos vuelos, adaptación del escritor egipcio Naguib Mahfouz (Premio Nobel de Literatura 1988), donde vemos a un Ernesto Laguardia muy superior a lo que ha hecho en toda su parca carrera. Además, Julieta Egurrola, un joven Alberto Estrella y Bruno Bichir logran captar la esencia de este drama de clases sociales ejecutado con maestría por la dupla Ripstein-Garciadiego.

  • Profundo carmesí (1996)

Paz Alicia adquirió cierta oscuridad y rompió la convencionalidad trabajando para el irregular proyecto de Ciudad de Dios (1991), de Alberto Cortés. Justamente esa contención oscura y diversificación hicieron mella en el libreto de Garciadiego para Profundo carmesí, donde corrigió todas las inconsistencias de Principio y fin. Aquí, Garciadiego logra generar todo un cosmos en torno a los sucesos reales vividos por Martha Beck y Raymond Fernández, quienes en la década de los cuarenta cometieron una serie de asesinatos.

Ripstein capta bien que a la Garciadiego no se le fue nada en la historia y filma una película fenomenal, una de sus mejores cintas en equipo con su esposa, sin lugar a dudas. Le sacaron una de sus mejores actuaciones a Regina Orozco y Daniel Giménez Cacho.

  • El evangelio de las maravillas (1998)

Toda la maestría, magia y locura del teatro llevada al cine. La película fue muy criticada en su momento y marcó de cierta manera la repetición y encasillamiento de la pareja. Sin embargo, el tono y la confección de Garciadiego logran momentos extraordinarios. Podría decirse que el guión de El evangelio… es una gran película “de momentos”.

  • Así es la vida (2000)

La pasión teatral vuelve a ser el fuerte del guión para Así es la vida, trabajo basado en la clásica tragedia romana de Medea, llevada, una vez más, sí, a la miseria nacional. Sin embargo, la adaptación de Garciadiego, en mancuerna con los diálogos y las actuaciones de Luis Felipe Tovar, Arcelia Ramírez y Patricia Reyes Spíndola logran dar al traste con una de las películas más arriesgadas para los cánones de Ripstein. Gran película, pese a durar muchísimo menos que las películas habituales de Arturo, grabada además en formato digital.

Por Ricardo Pineda (@Raika83)
Fotografía cortesía Cineteca Nacional.

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