¿Cómo le fue a ‘Tale of Tales’ en Cannes?

El italiano Matteo Garrone llegó al Festival de Cannes con la intención de llevarse la Palma de Oro, desde los adelantos su cinta lucía como un acontecimiento, grandilocuencia en la producción, ambición en el guión y actuaciones intensas. En nuestro previo de la Selección Oficial, remarcamos que Garrone podía llevarse el premio si su cinta, una adaptación en tres tiempos de cuentos de hadas clásicos, obtenía críticas positivas de manera unánime, no parece que sea el caso. Aquí las primeras reacciones:

Diego Battle, Otros Cines: “No puede decirse que a Garrone (Gomorra, Reality) la hayan faltado ideas, ínfulas y recursos, pero luego de ver los 125 minutos de esta película inspirada en los cuentos clásicos del siglo XVII escritos por Giambattista Basile (Pentamerone) el resultado se parece demasiado a un capricho de niño rico, a una sumatoria de arbitrariedades y excesos. Es verdad que en el marco de las tres grandes historias que surcan el film hay algunos momentos de humor negro y explosiones gore inspirados, pero por cada pasaje gracioso o creativo hay demasiadas escenas intrascendentes. La cosa arranca en la línea del Pier Paolo Pasolini de El Decamerón y termina más cerca del Guillermo Del Toro de El laberinto del fauno, con situaciones que remiten a La Bella y la Bestia, Rapunzel, La Cenicienta o El príncipe y el mendigo.”

Peter Bradshaw, The Guardian: “Gloriosamente descabellada, imaginada con rigor, visualmente maravillosa: erótica, hilarante y consistente. Este tipo de filme, de hecho, es a lo que Cannes se aboca. Te sumerge en un mundo completamente creado. Ovidio se mezcla con Hansel y Gretel, La Bella y la Bestia, El príncipe y el mendigo sin ningún orden en particular. Por momentos, Garrone parece haber tomado inspiración de la fábula El misterio de Oberwald de Michelangelo Antonioni – mientras que en otros, se siente como si hubiera inhalado el extraño e insalubre olor que aun emana de los filmes de Los cuentos inmorales de Walerian Borowczyk. Pero también hay un poco del Excalibur de Boorman, Monthy Python y el Cáliz Sagrado, En compañía de los lobos, las ilustraciones de Tenniel para Alicia en el país de las maravillas… y Shrek.”

Carlos F. Heredero, Caimán: Cuadernos de cine: “La apuesta hubiera podido ser fascinante si ese despliegue de lo maravilloso lograra alcanzar en las imágenes algo de misterio, barroco o bizarro, pero no sucede ni una cosa ni la otra. La material obviedad de toda la representación acaba por cerrar toda grieta posible, la riqueza de la lengua napolitana original (todo un acerbo de la cultura italiana, para la que los cuentos de Basile son una fuente importante) queda sepultada por un inglés aséptico, las diferentes historias se trenzan con dificultad y a trompicones, lo deforme y lo grotesco (dos aspectos ensalzados por Italo Calvino en los cuentos de Basile) deviene caricatura simplista y todo adquiere, casi desde las primeras secuencias, el molesto aire de un mecano mal articulado, sin magia, sin fuelle, sin personalidad, sin nada realmente ‘maravilloso’. Un fracaso notorio.”

Mónica Delgado, Desistfilm.com: “En este Tale of Tales permanece todo aquello que compone el relato fantástico como si fuera una versión de Rapunzel, sin más riesgos que unas reinas celosas o un rey carnal, con sus seres de oposición por antonomasia: bellas versus feas, de frágiles versus ogros, de luz frente a la oscuridad. Sin embargo a Garrone le interesa difuminar la frontera de los fantástico desde lo enfático o espectacular, puesto que su narración está casi librada de efectismos, es decir, lo que se ve pareciera estar inmerso en una realidad de lo “grotesco” pero de modo refinado, como la textura de la piel de la pulga, la tosquedad del ogro o la llegada de la bruja lactante. Y por ello, quizás, se trate al final de cuentas de una determinada preservación de una asepsia narrativa, caminando en lo seguro, dentro de las polaridades o situaciones riesgosas de los personajes.”

Gaël Golhen, Premiere Francia: “Se perciben claramente los ecos contemporáneos del filme, la potencial crítica social que contienen ciertos segmentos (la cirugía estética, el empoderamiento femenino, el carácter esencialmente tiránico del poder), pero no es suficiente para darle claridad al filme, desprovisto de una conclusión o una moraleja como en los cuentos originales. Mas bien, este filme parece fusionar más el universo de Garrone en estos cuentos medievales –hay elementos de Gomorra (la corrupción), de Realidad (el milagro, la bufonería) e incluso de El extraño señor Peppino (la idea del cuerpo y sus transformaciones) pero nos hace falta una clave. El sentido es hurtado… se tiene la impresión de que hace falta algo, como si nuestra atención estuviera en otro lado dentro de la proyección, como si hubiera sido absorta por otra cosa.”

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