¿Cómo le fue a ‘Juste la fin du monde’ en Cannes?

Xavier Dolan es uno de los consentidos del Festival de Cannes. Todavía no tenía 20 años cumplidos y el director canadiense se plantó en la costa francesa para sorprender al mundo. Desde entonces se volvió la promesa, el siguiente gran cineasta. El mundo lo estaba esperando o eso nos dijeron. Habrá que esperarlo un poco más si los comentarios provocados por su nueva película, Juste la fin du monde, resultan ser ciertos.

Varios de los críticos presentes en Cannes apuntan que la cinta parece un retroceso para la promisoria carrera de Dolan, algo que ya había marcado su proyecto anterior, Mommy. Algunos se atreven un poco más y aseguran que se trata del berrinche de un adolescente, lleno de caprichosos e incapacitado para canalizarlos. Pueden leer las opiniones a continuación:

Diego Lerer, Otros Cines: “Los momentos en los que la película sale del caos de la mesa familiar o de los distintos tête à tête es para pintar algunos recuerdos que Dolan filma y musicaliza a la manera de convencionales videoclips de moda. Y para el final alguna metáfora terminará dando a entender al espectador que a este chico todavía le falta mucha experiencia de vida para entender la mecánica de una familia. Y mucho cine para saber cómo contarla.”

Jessica Kiang, The Playlist: “Aquí después del salto adelante a la madurez que representó Mommy, Juste la fin du monde se siente como una regresión, no a la infancia, sino a lo que pareciera ser el trabajo de un caprichoso adolescente, demasiado consciente de sí mismo, encerrado en su habitación con su música a alto volumen, sintiéndose como el genio más incomprendido que nunca pidió nacer”

Odile Tremblay, Le Devoir: “Los recursos dramáticos del teatro crean un efecto de encierro, ausentes de Tom à la ferme con la que se compara y que toma ventaja por sus amplios campos. Pero esta condensación sirve para sumergir visceralmente en lo íntimo…Este filme en constante movimiento, al borde del precipicio, conserva algunas afectaciones, un ave simbólica que se presenta al final, pero es el testimonio de la madurez de un cineasta que se deshace en la búsqueda del efecto para capturar el alma de sus enmascarados personajes”

Barbara Scharres, Rogerebert.com: “Un alud de soeces insultos, verborrea sin sentido e intimidaciones caracteriza las interacciones de la familia, con Louis (Gaspard Ulliel) fungiendo como una silente figura de contención a un proceso de descarga ajena continuo. Dolan forza la proximidad a través de preponderantes close ups, tenuemente iluminados… Resulta terrible el hecho de que estos grandes actores no tienen demasiado para hacer más allá de hacer rabietas o acobardarse en un guión que parece haber sido escrito en el set.”

Carlos F. Heredero, Caimán: Cuadernos de cine: “Hay momentos aislados de una fuerza visual poderosa (por ejemplo, las miradas que se cruzan al principio Marion Cotillard y Gaspard Ulliel, que parecen dilatadas y expandidas por los personalísimos encuadres del cineasta), pero el conjunto no logra despegarse de una sensación farragosa y ensimismada, que se quiere virtuosa en lo formal, pero que no hace sino dar vueltas sobre sí misma una y otra vez. La experiencia tiene todo el aspecto de ser una especie de interludio o de paréntesis en la filmografía de su autor, o así nos gustaría considerarla para que vuelva a los registros que le son más propicios y asequibles.”

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