Cabos | 76 Days: La enfermedad antes de la pandemia

La cámara persigue frenéticamente a un grupo de médicos que contienen a una mujer que llora y grita porque no puede ver a su padre en sus últimos minutos de vida. Todos llevan protección que gradualmente se ha vuelto normal ver en los hospitales y no sólo en películas. Ese drama que inició el 23 de enero, cuando China cerró la comunidad de Wuhan para poder contener el coronavirus, se replicó en casi todos los países del mundo. Esta es la escena con la que abre el documental 76 Days (2020), dirigido por Weixi Chen y Hao Wu.

El documental presenta, como su título lo indica, el cotidiano en un hospital en Wuhan durante los días más críticos tras los primeros brotes de Covid-19 en el mundo. Una ciudad desierta, familiares con cubrebocas desesperados en la entrada, así como personal médico rebasado e híper fatigado resultan relativamente familiares por la abrumadora cantidad de información que hemos recibido durante casi un año sobre la pandemia, pero en 76 days las imágenes rebasan e intimidan con la finalidad de asimilar, aún con la protectora distancia de la pantalla, la magnitud de lo que sucede dentro de hospitales y que a través de un sencillo pero efectivo mecanismo cinematográfico de cinema direct, trata de hacer propio lo que para muchos es ajeno.

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La cámara de los documentalistas Chen y Wu no escatima en detalles: bolsas con las pertenencias de los fallecidos, cálidos mensajes de apoyo dispuestos sobre hombres y mujeres intubados e inconscientes así como personal médico comunicando familiares y pacientes a través de llamadas telefónicas. Al ver el documental surge una peculiar sensación de familiaridad, a través de los testimonios que se han podido leer en reportajes periodísticos o los abrumadores testimoniales en vídeo en redes sociales, muchas veces más poderosos y honestos en la exposición de emoción cruda que muchos documentales de “conciencia social”, sin embargo, en 76 days permea un sentido de urgencia que da nueva vigencia a estas imágenes independientemente de la parte del mundo en la que se estén viendo.

El documental encuentra con habilidad y tacto lo humano dentro de todas las personas que aparecen en el documental, tanto médicos como pacientes. En ese sentido resulta notable el episodio de una mujer embarazada en una unidad gineco-obstétrica con inicios de Covid-19 a quien deben de inducirle el parto para evitar el contagio de su bebé, un paciente que disfruta una toronja casi del tamaño de su cabeza o los médicos que tratan de encontrar una narrativa que les ayude a dar sentido y paliar la incertidumbre de una enfermedad que no conocen, atendiéndose entre ellos e incluso decorando sus batas con plumones. El esfuerzo es dar rostros a un monstruo anónimo: no tanto a la pandemia, sino a la poderosa infraestructura y maquinaria china.

La idea de un documental podría parecer prematura cuando aún ni siquiera tenemos certeza de cuanto tiempo más durará la pandemia, particularmente a la luz del predecible alud de material audiovisual que abordará el tema, pero no estamos ante un análisis o una evaluación con implicaciones sociales. Hay dos facetas en el documental 76 Days: una que cuestionablemente pretende lavar la reputación de un creciente y poderoso régimen político/económico y otro que confronta con la imposibilidad de entender como es el que el simple hecho de respirar, hablar y tocarnos se convirtió en una amenaza de salud pública. En este documental hay tantas perspectivas como días filmados.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

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