‘Caballo dinero’: ¿Quién es Ventura?

Cuando la imagen virtual se torna actual, entonces es visible y límpida, como en el espejo o en la solidez del cristal terminado.
Pero la imagen actual se hace virtual por su cuenta, se ve remitida a otra parte,
es invisible, opaca y tenebrosa como un cristal apenas desprendido de la tierra.
Gilles Deleuze, Imagen – tiempo

La oscuridad reinaba en la pantalla. Poco a poco se percibía una figura. Se dirigía hacia nosotros, salió de entre la nada. Una luz lo iluminó, era un hombre. El se cubrió el rostro. Era Ventura. Se  detallaba un flujo, un devenir marginal,  desde un escenario espectral. Lleno de sombras, recuerdos y memoria. Caballo dinero (Cavalo Dinheiro, 2014) nos ubica de nuevo en aquel espacio/tiempo donde el claroscuro habita y la reminiscencia de una existencia se construía sin la necesidad de una cronología.  Un regreso a la zona que una vez nos había mostrado Pedro Costa en Juventude Em Marcha (2006). Era el retorno de Ventura o, más bien, nuestra reintroducción al mundo de Ventura.

¿Sabe dónde está? Le pregunta el medico. Él contesta con los nombres de todos los hospitales a los que ha asistido. El doctor acaricia la cabeza de Ventura. Él se encuentra recostado en la plancha. ¿ Sabe qué día es hoy? 11 de marzo de 1975. El tiempo dejó de contarse, de transcurrirse. Ahora sólo se habita. Ventura se conduce entre los espacios como un ser fantasmal. Algo lo persigue, algo no lo deja tranquilo, justo como aquel padecimiento suyo, el temblor involuntario que sufre su cuerpo. De la misma manera, algo maquinal/irreflexivo lo arrastra de nuevo a la virtualidad, al encuentro de la noche, a la búsqueda de aquel pasado que se presenta de manera espontánea, de manera “aparentemente” azarosa.  No es que intente huir, es que esta condicionado a encontrar, a enfrentar, revivir y resurgir del miedo, de la obscuridad.  

De nuevo regresamos a Gilles Deleuze en Imagen-tiempo: “El pasado no se confunde con la existencia mental de las imágenes-recuerdo que lo actualizan en nosotros. El Pasado se conserva en el tiempo: es el elemento virtual en el cual penetramos para buscar el <<recuerdo puro>> que va a actualizarse en una <<imagen-recuerdo>>  Y ésta no tendría ningún signo del pasado si no fuera al pasado donde hemos ido a buscar su germen.”

Qué importaba no saber que día era o dónde estaba, cuando la historia había dejado de existir hace tanto tiempo. Justo cómo Ventura se encontraba flotando dentro de algo profundo y nocturno, nosotros debíamos admirar/sentir/pensar vivir el film de la misma forma. Se nos presentaba la posibilidad de lo eterno y no de una pausa, como podría interpretarse, pues era el eterno retorno al momento exacto donde Ventura se dejó poseer por el miedo, la angustia, hasta llegar al instante donde en lo virtual por fin comprendemos lo real ( la escena del elevador ). Costa nos vuelve a regalar el abismo de la vida humana, de la vida apartada, de la condición que a todos nos incumbe, la existencia.

Por Jesús

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