Amor prohibido nos dice todo el mundo…

Así cantaba la reina del TexMex, Selena –favor de no confundir con J-Lo–, la cual parece acomodarse a la perfección a Verboten! (1959), la película de Samuel Fuller.

La anécdota que da comienzo al guión cuenta la historia del Sargento David Bent (James Best, conocido por The Dukes of Hazzard) quien durantela Segunda Guerra Mundial recibe un balazo y es auxiliado por Helga Schiller (Susan Cummings), una linda chica de raza aria de la cual se enamora y a quien le pide que sea su esposa en cuanto los aliados ocupan Alemania.

Verboten en alemán significa prohibir y será el verbo que marcará el curso de la historia, al menos dentro de la cinta. Todo en esta Alemania está prohibido: hablar con los alemanes derrotados, intimar con ellos, etc. Sobra decir que la relación entre Helga y David no es la excepción.

Ahí es dónde entra el juego de Samuel Fuller. Lo que bien podría ser sólo un filme de propaganda anti-nazi, tiene varios niveles de lectura más allá de esa superficialidad, incluyendo severas críticas al ejército de ocupación americano.

El comando a cargo del pueblo, no sólo es ineficiente tratando de mantener el orden público, sino que también es incapaz de detener los avances guerrilleros –y las infiltraciones– de las juventudes hitlerianas, de nombre Werewolf, las cuales buscan restaurar el Tercer Reich.

Las críticas de Fuller hacia los americanos son sutiles. De nuevo, esto no significa que el director no fuera un patriota consumado –peleó en la Segunda Guerra Mundial–, pero se impone su visión critica de la sociedad americana. Hollywood siempre nos ha querido vender que los alemanes eran unos seres inhumanos, y no es que los nazis no lo hayan sido, pero decir que todos los alemanes eran nazis y por lo tanto malos, es demasiado totalitario, sería como decir que todos los americanos son unos idiotas ignorantes que votan por los Republicanos y tampoco es el caso. Ése es el tema que trata Verboten!

Como en Park Row (1952) el cineasta utiliza el melodrama para hacer avanzar su historia. Aunque en la película de 1952 está excelentemente bien utilizado, aquí a veces abusa, la escena de los Juicios de Nuremberg es el ejemplo perfecto. El idilio entre David y Helga se ve aderezado por la rebeldía del hermano de ésta, Franz (Harold Daye), quien no quiere olvidar su pasado hitleriano.

El uso que le da Samuel Fuller al personaje de Franz es característico de su cine, es el que ayuda a que la idea central del filme cuaje. Lo podemos encontrar también en The Steel Helmet (1951), donde Short Round (William Chun) representa la inutilidad del odio que se desarrolla entre los combatientes de una guerra; y también está en la ya mencionada Park Row, ahí Rusty (Dee Pollock), en aras del buen periodismo.

No es gratuito que Jean-Luc Godard alabara a Samuel Fuller diciendo que todo el cine estaba en él. El director francés le aprendió muchos trucos al americano. Si vemos Pierrot le fou (1965) es en esencia un melodrama, lo que hace que pase a segundo plano es la edición tan reconocible en todas las películas de Godard. La historia de Ferdinand (Jean-Paul Belmondo) y Marianne (Anna Karina) es un melodrama, no importa como esté contado. ¡Ésa puta!

También en dicha cinta de Godard, Fuller tiene un cameo en el que improvisó dejando la siguiente frase: “Filmar es como un campo de batalla. Hay amor, odio, acción, violencia, muerte… en una palabra: emoción”. No hay mejor forma de describir el trabajo de Samuel Fuller que con sus palabras.

Verboten! es sobre un amor prohibido, un melodrama… como la canción de Selena.

Por Rafael Paz (@pazespa)

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