Ambulante 2013 | ‘Sans Soleil’: Chris Marker y los caprichos de la memoria

En una entrevista para la televisión mexicana, el dramaturgo Juan José Gurrola (1935-2007) elogiaba la memoria humana por su multiplicidad de correlación: “yo puedo estar hablando de un recuerdo de Mickey Mouse, y al mismo tiempo pensar en un ceviche en Caleta que me comí hace poco”, decía con suma seriedad. La memoria suele tener caminos muy extraños: de pronto hay algo muy importante que nunca más regresa, y existen cosas que persisten pese a nuestra voluntad.

Esto viene a colación de la película Sans Soleil (1983) del recién fallecido director francés Chris Marker (1921-2012), conocido por esa oda al cine experimental de altos vuelos que es La Jetée (1962), y la retrospectiva que se hará de él en la más reciente edición de la gira de documentales Ambulante 2013, en donde podremos ver el trabajo de uno de los directores más influyentes en el terreno del video-arte y el video-ensayo.

Sans Soleil es otro de los trabajos conocidos y memorables de Chris Marker, tal vez no tan célebre como La Jetée, pero sí igual de contundente y humana. Sans Soleil es un ensayo sobre la memoria, basado en la lectura de una voz femenina que le lee los textos a un “camarógrafo ficticio”, de nombre Sandor Krasna.

En cuanto a lo visual, Marker construye una transposición de imágenes del Japón sesentero en su mayoría, aunque también vemos paisajes de Francia, Guinea y San Francisco, a manera de un atractivo collage visual, intervenido en ocasiones esporádicas por saturaciones de color y edición a distintas velocidades. Pero buena parte de la película es un archivo de la vida cotidiana del país del sol naciente.

No obstante, el ensayo narrado por la voz femenina en mención es la médula espinal de Sans Soleil, que discurre sobre los caprichos de la memoria humana, sus formas y comportamiento, sobre la nostalgia de la humanidad, sus actos constantes por generar una permanencia en el presente, mismos que a veces se aparecen como bizarros, otras tantas como ridículos, lo cual, tras el discurrir de la narración de las cartas, se nos aparece como algo sumamente inherente a la cultura, frágil, profundamente humano, imperfecto y a su vez mundano, normal, en el mejor de los sentidos.

La necesidad del ser humano por lo sagrado, el vacío existencial, las cuestiones filosóficas y la oposición entre Oriente y Occidente colorean el contenido del discurso de Sans Soleil, película que pone a prueba la paciencia para quien no esté familiarizado con las narrativas no lineales, pero que abre las posibilidades hacia lo interpretativ, sin ser una obra del todo suelta o presta a tener lecturas aleatorias.

Sin embargo, y como un comentario en completo favor de la obra de Marker, toda aproximación verbal se queda lejos a la hora de describir Sans Soleil, una película total en sus formas más profundas. Quizás, y como manera de pobre aproximación, habría que decir que un referente literario similar a Sans Solei se encuentra en El Aleph de Borges o en el Timeo de Platón.

Lo interesante en la película de Chris Marker, más allá de su discurso claro y profundo, sumamente universal y conmovedoramente honesto, es que la cámara, la fotografía y la edición están construidas en un aparente disloque de lo que se dice, creando una suerte de tercer elemento. Quizás a eso se refería un poco García Ponce cuando hablaba de la aparición de lo invisible en el arte. Hablamos de una especie de atmósfera, la técnica en entrega total de los signos narrativos. Marker sabía que la cámara puede ser la religión, que la fotografía es esa caja donde se pueden conservar nuestros recuerdos de mejor forma, y que el espectador cierra ese círculo para volverle a dar inicio.

Desdén por la memoria, elogio por la misma. Gente que erige monumentos a sus gatos y les rinde culto, un recuerdo que aspira a ser leyenda, unas ganas del ser humano por no morir en el presente, la imposibilidad, fragilidad y belleza del universo mundano. Sans Soleil es una pieza grande en sus formas, que habla del ser humano como pocas piezas fílmicas y que fue punta de lanza de ensayos audiovisuales sobre la vida moderna, que vinieran después. Sin duda todo un tino por parte de la organización de Ambulante, que despide a este figurón del cine avant garde.

Por Ricardo Pineda (@RAikA83)

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