Ambulante 2013 | Marker después de Marker

¿Quién fue ese director francés llamado Chris Marker? ¿Cómo trabajaba? ¿Por qué se abstraía tanto del mundo, al mismo tiempo que lograba un acercamiento brutalmente honesto? El afamado director de La Jeteé (1962) y Sans Soleil (1983) tenía una óptica particular a la hora de hacer películas, misma que fue una pequeña piedra que provocó una fuerte resonancia en artistas de distintas disciplinas. Hoy en día, la influencia de Marker es innegable e imborrable, sin embargo, hubo un tiempo en el que fue visto como un outsider, como un enigmático y críptico experimentador visual.

A propósito de la reciente retrospectiva que el festival de documentales Ambulante hizo de él, Butaca Ancha platicó con Jean-Michel Frodon, editor de la afamada publicación ‘Cahiers du Cinéma’ de 2003 al 2009 y especialista en la obra de Marker, quien nos habló sobre la figura de Marker, las claves para adentrarse en su extensa obra y qué elementos existen detrás de sus películas.

De acuerdo con Frodon, Chris Marker se dio cuenta desde muy temprano que los medios eran los enemigos, que había que cuidarse mucho de ellos, por lo que rechazó su presencia pública y optó mejor por empujar solamente lo que él quería que se viera: su obra.

Sin embargo, y para quien conozca a detalle la obra del cineasta francés, resulta evidente que su estética particular tiene que ver mucho con la reflexión política e ideológica, fue uno de los primeros cineastas en viajar mucho, poner a disposición del público casi toda su obra en Internet, y adentrarse en el concepto de globalización o mundialización, antes de que se tuviera una acepción negativa del mismo. Sus películas están empapadas de las experiencias personales, incluso amorosas, además que deja ver su empatía de ideales con cineastas como Tarkovsky o Kurosawa.

Frodon nos comenta que Marker solía viajar primero, para después analizar las condiciones técnicas que iba a emplear, qué medios de expresiones usaría y con base en eso rodar algo ad hoc al lugar, prueba de ello se deja ver en filmes como Lejos de Vietnam (1967) …a Valparaíso (1963, y en el que sólo fungió como guionista), generando así una reflexión a partir de la geografía y la experiencia personal, para transmitir realmente lo que quería.

Jean-Michel Frodon, quien escribe en el blog Projection Publique nos habló también del interés de Marker por expandir los lenguajes de expresión, por lo que emprendió la creación de dos productoras para lanzar otros proyectos de artistas de otros ámbitos que no estaban precisamente relacionados con el cine, como artistas plásticos o pensadores.

Durante Ambulante se están proyectando muchas de las películas de Marker, verlas todas se convierte en una labor casi imposible, no obstante, el especialista en Marker que no debemos perdernos Lejos de Vietnam, película en la que, según nos platica Frodon, Marker no dirigió ninguna imagen, y que era una obra de ocho artistas importantes de esa época, lo que da fe que la obra de Marker tendría que ser más amplia de lo que en realidad es, debido a sus participaciones como productor, editor, locutor de voz en off, etc.

Marker ha sido llamado en más de una ocasión un artista inclasificable, debido a la narrativa y estética atípicas en sus obras, sobre todo en filmes en los que enfatiza su inclinación por la cultura oriental. En este sentido Frodon nos precisa que para Marker, el pensamiento occidental representaba un límite, por lo que intentó en más de una ocasión hacer sus películas pensando en cambiar la manera de percibir las cosas de manera distinta. Su acercamiento con la cultura japonesa se inició con el filme El Misterio Kumiko (1965) para dar paso a una serie de películas con la temática oriental que vendrían después. Su acercamiento a otros cineastas como Akira Kurosawa se dio principalmente por afinidades políticas, para después ir profundizando en la cosmovisión oriental.

Hay muchos países que fueron importantes en la vida y obra de Marker, sin embargo, el acercamiento con grupos radicales de izquierda y con la vida cotidiana de oriente causó en el cineasta francés una profunda impresión política y estética.

Artista impredecible de este siglo, fallecido apenas el año pasado, Marker ha trascendido por haber entendido los clichés, de los cuales siempre quiso escapar para cuestionar los lenguajes narrativos imperantes desde todas las expresiones y ángulos posibles.

Jean-Michel Frodon sentencia que  para darnos una idea más clara de quién era Marker y cómo es su forma de ver el cine, no hay que perdernos Le Fond de L’air Est Rouge (1977), reflexión política y profunda sobre los fracasos ideológicos de las dos décadas previas a la de los setenta. También recomienda una película que ofrece respuestas pragmáticas a sucesos sociales del momento como …a Valparaíso o sus dos películas sobre Tarkovsky, las cuales pesaron mucho en la manera de filmar de Marker, por el personaje y por el impacto que Rusia provocó en el director.

Visiones apocalípticas, agudeza y crítica social, reflexión constante sobre las formas, los medios y el idioma cinematográfico, más allá del propio cine, el trabajo de Marker es uno de los imperdibles artísticos contemporáneos y un must be dentro de la curaduría de Ambulante, que se estará proyectando hasta el 21 de febrero en distintas salas comerciales de la ciudad, y hasta mayo en el resto de la república.

Por Ricardo Pineda (@RAikA83)

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