9º Ambulante | ‘Återträffen’, dos opiniones: La cicatriz creativa

Los dolores más traumáticos de nuestra vida ocurren cuando somos abrumadoramente vulnerables. En la infancia, nuestra seguridad debe ser siempre reforzada, esa pantalla ilusoria de fuerza y seguridad construye los cimientos de una personalidad emocionalmente estable, pero si no se le permite existir a esa fantasía, mediante el insulto y la burla, el dolor inunda y paraliza, esperando que el tiempo otorgue las herramientas necesarias para afrontar la destrucción de esa vital fantasía.

La artista visual sueca Anna Odell, creadora de polémicos proyectos artísticos, ha elegido un tema cercano para muchos que rara vez es tocado fuera de los límites de la revancha, el acoso escolar y sus profundos daños psicológicos. La premisa del proyecto es interesante en su intrigante confluencia de realidad, ficción e interpretación. Al enterarse de que no ha sido invitada a una reunión de ex alumnos de la primaria-secundaria, debido a su condición de bulleada, Anna decide imaginar cómo habría sido esa reunión si ella hubiese estado presente, filmándola con la distintiva frialdad, tan incómoda y frontal como el Festen (1998) de Vinterberg, para posteriormente mostrársela a sus ex compañeros de clase.

El aspecto que resulta brillante de Återträffen (2013) es su ejercicio en la reconstrucción, el juego de la realidad, controlado por la artista, que es tan puntual en su interpretación de los hechos gracias a una serie de detalles: la autenticidad de los discursos, la crueldad velada en los rostros o la palpable incomodidad en el rostro de Anna, este momento de ficción parece venir de una dura realidad; la audiencia realmente llega a creer que estos rostros alguna vez pertenecieron a niños crueles y dolosos, los reproches de Anna a los cabecillas y los momentos de tensión alcanzan grados difíciles de registrar. Lo que vemos es un psicodrama de letal coreografía.

Posteriormente, después de una brillante primera parte, viene el momento en el que Anna busca a sus compañeros reales, conocemos a algunos de los actores de la primera parte (incluyendo a la pareja de Anna, Kristian, quién en la escenificación es uno de sus más fervientes verdugos). Topándose con llamadas evasivas, renuencias y desinterés, Anna por fin logra mostrar su trabajo a solo unos cuantos de sus compañeros, pero algunos de estos también parecen actores, avatares de avatares, una reacción imaginaria sobre una situación imaginaria, llegando a una autenticidad tal, que la duda queda sembrada respecto al hecho de que si alguno de ellos realmente vio esa dramática crestomatía. Anna Odell realmente crea un juego de percepción tan bien diseñado y ágil que toca las fibras que se encuentran en la tan sobada dicotomía ficción y realidad.

Cerca del final, uno de los “compañeros reales”  de Anna se encuentra con el actor que lo represento en el vídeo, pidiéndole una impresión, ¿cómo puedes interpretarme si no me conoces? “Es como si Aragorn o Darth Vader existieran,” responde. Charlie Kaufman manejó nociones similares en su espléndidamente compleja Synecdoche, New York (2008) sobre la aprehensión de la realidad. La cuestión es que ¿acaso importa? Cuando niños creamos un ego poderoso, aunque irreal, que nos permite afrontar la realidad del mundo, lo que Anna Odell hace es reconstruir esa fantasía (rota en la infancia) delicadamente, cerrando la cicatriz, recuperando la confianza y creando una poderosa pieza de arte. Nuestra identidad se crea por la cobardía ajena.

Por JJ Negrete (@jjnegretec)

2º Round

La cercanía con Festen es obvia, va más allá de la lengua. La sombra del bff de Vinterberg, autor de la antes mencionada también es perceptible. La referencia en cuestión son las 5 obstrucciones de Lars Von Trier. Pero a esta obra de la artista plástica Anna Odell también se le puede relacionar con el cine semidocumental de otra pareja de amigos como KiarostamiPanahi.

La reunión es una obra recreacional de primer nivel. A partir de la representación ficcional de un sucedo alterno a uno real, Odell hace una minuciosa inspección de las relación de poder en la estructura social desde el ámbito escolar y las repercusiones de estas así como su permanencia en el futuro.

Este filme que en concreto es una ficción basada en la realidad (No tanto una mezcla entre géneros) es un íntimo exorcismo en el que la autora coloca al espectador frente al acoso escolar de una manera en la que el aula es sólo uno de los múltiples escenarios donde el abuso psicológico tiene lugar, planteando al ámbito social como un permanente espacio para el recientemente denominado “bullyng”.

La artista sueca realiza una imaginaria reunión escolar, donde explora sus probables reacciones  ante encontrarse con sus antiguos victimarios. El ejercicio no queda en ello y Odell transporta exitosamente su ficción a la realidad enfrentandose en carne y hueso después de años de evasión y afectaciones a los “inconscientes” abusadores algunos quiénes, después de la insistencia de la directora deciden enfrente a la obra en la que el reflejo de sus actos suscitara diversas reacciones, siempre permitiendo que la autora permanezca en una constante exposición de los defectos de la sociedad en lo que conscierne a la relaciones sociales y el empleo de estas por parte de quienes hacen uso del “poder”

Por Pedro Segura Bernal

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